Doña Sofía y Juan Carlos I, una historia de amor y desamores

Doña Sofía y Juan Carlos I, una historia de amor y desamores
Y de una boda (real) salió otra boda (real)
Las tres bodas de Juan Carlos y Sofía
¿Amor o conveniencia?
María Gabriela de Saboya
Dos almas en pena
Cinco hijos en tres años
La Familia (Real) perfecta
El día de la Proclamación
Una vida perfecta pero...
Una de tres en bodas
Ocho nietos
Desamores a lo largo de los años
Vidas separadas
La abdicación
La huida
Doña Sofía y Juan Carlos I, una historia de amor y desamores

Érase una vez, allá por mediados del siglo XX, una pareja de adolescentes que se conocieron por primera vez. Corría el año 1954, Juan Carlos tenía 16 años y Sofía 15. Ambos coincidieron en el Agamenón, un crucero organizado por Federica de Hannover (reina de Grecia y madre de Sofía). Allí, los dos adolescentes hablaron por primera vez. Quién les iba a decir que, para bien o para mal, pasarían el resto de sus vidas unidos.

Y de una boda (real) salió otra boda (real)

Siete años más tarde, en junio de 1961, Juan Carlos y Sofía volvían a dejarse ver juntos. Esta vez, en el enlace de los duques de Kent en Londres . Se cumplió la frase hecha: 'de una boda sale otra'. Ese día, confirmaron que mantenían una relación. Y a final verano, anunciarían su compromiso

 

 

 

 

 

Las tres bodas de Juan Carlos y Sofía

Y llegó el día de la boda. Y llegó el 14 de mayo de 1962. Y Juan Carlos y Sofía se casaron no una ni dos sino tres veces. Rito católico, ortodoxo y civil para dejar a todos contentos y, de paso, para celebrar tres festejos reales. La boda tuvo lugar en Atenas y a la misma asistió lo más selecto de la realeza europea: Rainiero y Grace de Mónaco, la Reina Victoria Eugenia, Ingrid de Dinamarca o los Grandes Duques de Luxemburgo, entre otros. Fueron más de 100 invitados de hasta 27 casas reales. 

¿Amor o conveniencia?

Pero, ¿se casaron por amor o fue un matrimonio arreglado? Según cuenta Pilar Urbano, en su libro 'La Reina muy de cerca', Sofía sí estaba enamorada de Juan Carlos. "Me casé muy enamorada. Él es el amor de mi vida", le confesó a la escritora. Y lo cierto es que, tras casi 60 años de matrimonio, ha demostrado que así era. 

"Era un buen partido"

¿Y Juan Carlos? ¿Estaba realmente enamorado? La propia Pilar Urbano también responde a esta pregunta en su libro. "Hombre... Enamorado, románticamente, no estaba. Yo le gustaba a Sofía y eso siempre anima. Además, era un buen partido y en conjunto estaba muy bien" le expuso el emérito. Amor ma non troppo.

María Gabriela de Saboya

El problema de Juan Carlos, tal y como expone Pilar Urbano, era que seguía enamorado de María Gabriela de Saboya. La que fuera su novia antes de Sofía había rechazado a Juan Carlos y éste no podía superar el desdén de la italiana. Una afirmación que también sostiene Jaime Peñafiel, el cronista real más mediático de España. 

Dos almas en pena

Es más, Jaime Peñafiel, profundo conocedor de los entresijos de la Casa Real, llega a afirmar que el matrimonio de Juan Carlos y Sofía no llega ni por amor  ni por conveniencia. "Se encontraron en Inglaterra y se gustaron. Los dos eran almas en pena, pues acababan de terminar la relación con sus anteriores parejas", aseguró el periodista en Vanitatis. Sofía (según esta versión) habría estado enamorada del rey Harald de Noruega y Juan Carlos de la ya mencionada María Gabriela de Saboya. 

Cinco hijos en tres años

Y así, entre unas cosas y otras, en diciembre de 1963, apenas año y medio después de la boda, nacería Elena, la hija mayor del matrimonio. Le seguirían Cristina (1965) y Felipe (1968)

La Familia (Real) perfecta

La llegada de los tres hijos, en apenas cinco años, dio pie a que la Familia Real jugara a ser la familia perfecta. Su naturalidad, sus posados para la prensa, las visitas reales, sus veranos en Mallorca, sus viajes oficiales por todo el mundo, siempre con una sonrisa en la boca... Todo parecía ir de maravilla pero ya se empezaban a escuchar rumores sobre Juan Carlos y sus famosos paseos en moto. Todo ello mientras en España y en el mundo el monarca se convertía en símbolo de la nueva democracia surgida tras la dictadura de Franco.

El día de la Proclamación

El 22 de noviembre de 1975 Juan Carlos de Borbón fue proclamado rey de España por las Cortes Españolas. Cinco días más tarde, tenía lugar la ceremonia de unción conocida como 'Misa de Espíritu Santo', que tuvo lugar en la Iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid. La monarquía parlamentaria se ponía en marcha y en 1978 mediante la aprobación en referéndum de la Constitución se instauraba el régimen que ha seguido vigente en España hasta hoy.

Una vida perfecta pero...

Desde la proclamación, como es obvio, la agenda de los reyes se multiplicó. Más viajes oficiales por todo el mundo, recepciones del más alto nivel, amistades sospechosas, historias que se contaban en voz baja sobre escapadas a medianoche... Y a pesar de todo, de cara al público seguían dando la imagen de pareja perfecta, comprometida con su trabajo y conocedores, al milímetro, del guión a interpretar. 

Una de tres en bodas

Entre medias llegaron las bodas de sus tres hijos. Elena con Jaime de Marichalar (Sevilla, 1995); Cristina con Iñaki Urdangarín (Barcelona, 1997) y Felipe con Letizia Ortiz (Madrid, 2004). Todas espectaculares, todas retransmitidas y todas con finales completamente alejados. Un divorcio, una sentencia de 7 años de cárcel y un trono.

Ocho nietos

Eso sí, lo que es innegable es que, cuando han podido, tanto Juan Carlos como Sofía han disfrutado de su faceta como abuelos. Ahora, con los nietos ya crecidos, la relación es distinta, pero quien tiene nietos sabe que cuando son pequeños, son el centro del mundo para sus abuelos. 

Desamores a lo largo de los años

Pero más allá de las sonrientes fotos oficiales había una realidad subyacente en el matrimonio formado por Juan Carlos y Sofía. Con el silencio cómplice de la prensa y otras instituciones españolas, el Rey llevó una vida convulsa en lo sentimental y, según se ha desvelado ahora, en lo económico. Historias que poco a poco fueron destapándose: un presunto hijo fuera del matrimonio que reclamaba sus derechos, la artista que sugería haber tenido una relación con el monarca y, debido a ello, haber sido acosada por los servicios secretos...

Vidas separadas

De hecho, Juan Carlos de Borbón y doña Sofía llevan muchos años haciendo vidas separadas. Ella, incluso, ha pasado largas temporadas en Londres acompañada de amigas y familiares que allí residen.

La abdicación

Y así, como que no quiere la cosa, llegó el 2 de junio de 2014. Ese día Juan Carlos dejaba de ser rey de España anunciando su abdicación. Varias polémicas consecutivas (cacerías secretas en África, su relación con Corinna Larsen ...) y un desgaste tremendo de la imagen de la monarquía, llevaron a tomar esta decisión. 16 días más tarde, Felipe era coronado como nuevo rey de España, ante la presencia de Letizia Ortiz, de su padre y, cómo no, una Sofía siempre profesional y comprometida. 

La huida

Con la abdicación se intentó colocar a Juan Carlos de Borbón en un segundo plano. Incluso se convenció a la reina Sofía para que apareciera junto a su marido de nuevo en actos oficiales. Como si nada hubiera pasado. Pero los escándalos arreciaron. Y el Rey Emérito, acosado por sospechas de corrupción, anunció su marcha de España. Una huida en solitario. Sin la mujer a la que, hace ya muchísimo (demasiado) tiempo, conoció siendo adolescente. Aquella a la que amó un instante aunque luego todo se desvaneciera. La reina Sofía, mientras su esposo huía, inició sus vacaciones en Mallorca. Un verano más.

 

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