Soros, el hombre de todas las conspiraciones

George Soros, ¿filántropo o conspirador?
Un niño de la Hungria aplastada por los totalitarismos
El origen de su fortuna
Soros como activista humanitario
Viktor Orban y Matteo Salvini contra Soros
Primera militancia de Soros: lucha contra el apartheid en Sudáfrica
La fundación de Soros
Un supervillano perfecto para los teóricos de la conspiración
También críticas desde la izquierda
Y, mientras tanto, ¿dónde está Soros?
George Soros, ¿filántropo o conspirador?

Nonagenario y poseedor de una fortuna valorada por Forbes en más de 20.000 millones de dólares. George Soros se ha convertido en el enemigo público nº1 de los populismos de derechas por su activismo en favor de los derechos humanos y las libertades. Dicho activismo es, para los extremistas conspiranoicos, una batalla secreta para imponer los postulados de un globalismo que quiere destruir la familia tradicional y la religión. Pero ¿cuál es la verdadera historia de Soros?

Un niño de la Hungria aplastada por los totalitarismos

Soros es un hombre profundamente marcado por la historia de su país de origen, Hungría. Con 13 años vivió la invasión nazi y, acabada la II Guerra Mundial, huyó a Gran Bretaña, desde donde asistió a los sucesivos capítulos de la represión comunista en el lugar donde había nacido. Ser judío también ha tenido importancia para Soros, cuyo nombre real es György Schwartz. Su padre decidió cambiarlo para ocultar las raíces judías de su familia. Todo ello le hizo un firme partidario de la libertad y decidido combatiente contra toda discriminación.

El origen de su fortuna

Y, sin embargo, los nobles ideales de Soros están financiados con un dinero forjado en la especulación. George Soros se hizo rico apostando contra divisas nacionales en la época anterior al euro. Ello implicaba un coste económico importante para el país hacia el que apuntaba Soros. Célebre es su jugada contra el Banco de Inglaterra en los días del Miércoles Negro de 1992. Se calcula que ganó 1.000 millones de dólares con una operación que contribuyó a una crisis económica de consecuencias devastadoras.

Soros como activista humanitario

Pero su dudosa moralidad como financiero le sirvió posteriormente para promocionarse como filántropo internacional capaz de repartir millones hacia causas que él considera justas. Faceta en la que lleva centrado muchos años y que le ha hecho objeto de ataques furibundos.

Viktor Orban y Matteo Salvini contra Soros

El mandatario húngaro Viktor Orban fue de los primeros en señalar a su compatriota Soros como enemigo público nº1. Orban ha llevado a su país al territorio de la llamada "democracia iliberal", que combina las urnas con cierto grado de totalitarismo. Orban cerró la universidad que Soros tenía abierta en Budapest. Curiosamente, durante su juventud, Viktor Orban estudió en Oxford con una beca concedida por una de las fundaciones de Soros. Ahora le odia. Igual que concita el odio del ultraderechista italiano Matteo Salvini, quien ha llegado a señalar a Soros como el culpable de la inmigración ilegal que llega a las costas europeas por el Mediterráneo. "Quiere esclavos" brama Salvini.

Primera militancia de Soros: lucha contra el apartheid en Sudáfrica

En realidad, Soros hace simple proselitismo liberal. Defiende una sociedad  de libre mercado donde (y ahí choca con la extrema derecha) no haya discriminación racial, sexual o de otro tipo. De hecho, una de las primeras luchas en las que se implicó aportando importantes sumas de dinero fue contra el régimen racista de Sudáfrica en los años 80 del pretérito siglo XX. Pagó becas a sudafricanos de raza negra para que se formaran y contribuyeran a la igualdad en su país.

La fundación de Soros

La Open Society Foundation es el instrumento de Soros para promover mundialmente los valores liberales. En la página de dicha fundación se asegura que desde 1984 Soros ha invertido 32.000 millones de dólares en proyectos de esta institución.

Un supervillano perfecto para los teóricos de la conspiración

Soros se ha convertido para los teóricos de la conspiración en una especie de supervillano perfecto (al modo de los que acarician a su gato en las películas de 007 refugiados en un búnker subterráneo). Entre los enemigos de Soros se combina el antisemitismo de extrema derecha con la búsqueda de un culpable a la crisis económica que tiene en la globalización uno de sus factores principales. Soros cree en el mercado libre a nivel internacional; sus contrarios, en el repliegue hacia dentro de las antiguas fronteras nacionales. Marine Le Pen, Vox, Salvini, Orban y otros movimientos nacionalistas de derecha le han convertido en un (contra)icono con que asustar a las masas.

También críticas desde la izquierda

Pero también ha recibido Soros críticas desde la izquierda. El filósofo pop Slavoj Žižek, voz de una suerte de neomarxismo para el siglo XXI, acusa al financiero y filántropo de ser un financiador de la hegemonía capitalista que disfraza su defensa del orden económico con cierto progresismo en lo social, como cuando defiende los derechos LGTBIQ.

Imagen: De Amrei-Marie - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=39173626

 

Y, mientras tanto, ¿dónde está Soros?

La controversia sobre Soros y su actividad mundial está a diario en boca de polemistas y políticos pero ¿dónde está él? Nadie lo sabe. Vive en una blindada privacidad que, por supuesto, contribuye a que sus detractores le retraten como un genio oscuro en las sombras. Nacido en Budapest en 1930, conocido como "el hombre que quebró el Banco de Inglaterra", venerado y odiado a partes iguales, George Soros es un personaje irrepetible, controvertido y digno de que Netflix (u otra plataforma de streaming) le dedique una serie.

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