Imágenes del desabastecimiento global: ¿qué está pasando?

IKEA en Nueva York: estantes vacíos
Faltan disfraces de Halloween
Sin juguetes en Texas
Crisis de suministros en Gran Bretaña
Puertos colapasados
¿Qué sucede?
Frenética actividad tras el parón total de la pandemia
No se puede producir tanto: nueve meses para recibir un automóvil
Muchísima demanda en Estados Unidos
Barcos esperando una semana para entrar a puerto
Trabajar 24 horas de lunes a domingo: ¡es una orden!
Alerta a Santa Claus
La subida de precios de energía y materias primas también contribuye al caos
Dependencia de China
El caso británico
Sin bebidas para la fiesta: pánico en España
Problemas para la economía
La escasez en una cadena de hamburguesas
¿El fin de la globalización?
Fábricas de cercanía
Más camioneros, más profesionales
¿Cuándo acabará todo esto?
La difícil vuelta a la normalidad
IKEA en Nueva York: estantes vacíos

Uno de los gigantes del mueble y la decoración a nivel global es IKEA. Así estaban los estantes de uno de sus establecimientos en Nueva York durante este mes de octubre. Y no es la única imagen de un desabastecimiento que se ha convertido en fenómeno global.

Faltan disfraces de Halloween

En Miami, éste es el aspecto que presentaba una tienda especializada en la venta de productos para Halloween.

Sin juguetes en Texas

También escasean ya algunos modelos de juguetes, como sucede en esta tienda de Houston.

Crisis de suministros en Gran Bretaña

Y qué decir de la falta de muchísimos productos en las tiendas británicas, donde a la crisis global de suministros se han sumado los efectos del BREXIT.

Puertos colapasados

Hay un atasco global, se han roto las dinámicas de suministro y los puertos están repletos de contenedores cuyo contenido no puede distribuirse mientras que, en consecuencia, no pueden llegar nuevos contenedores a esos puertos. Así estaba a mediados de octubre el puerto de Oakland, en California.

¿Qué sucede?

Algunos expertos hablan de "tormenta perfecta" que ha provocado un colapso global y que puede poner en peligro el Black Friday y las Navidades.  Todo empezó cuando la pandemia detuvo el mundo. Reiniciar el comercio planetario está siendo muy difícil.

Frenética actividad tras el parón total de la pandemia

La pandemia supuso que el planeta detuviese su paso. Hubo confinamientos, cierres de fábricas, la producción se ralentizó, la demanda se redujo... Y según se ha ido saliendo de la pandemia, se ha producido un "efecto rebote" difícil de asumir por la industria mundial: más consumo, más productos, más suministros...

No se puede producir tanto: nueve meses para recibir un automóvil

Ciertos sectores no pueden producir tanto como se les demanda. El caso de los microchips es paradigmático: no hay suficientes. Eso afecta, sobre todo, a la industria del automóvil. En algunos países europeos hay que esperar hasta nueve meses para recibir el automóvil que se adquiere.

Muchísima demanda en Estados Unidos

Hay mucha demanda en todo el mundo civilizado. La gente compra más porque en los meses de confinamiento ahorró. Y las tiendas quieren prepararse para Black Friday y Navidades. Pero, paradójicamente, pedir tanto por anticipado ha supuesto problemas que se perciben en las tiendas visiblemente.

Barcos esperando una semana para entrar a puerto

En Estados Unidos se ha pedido producto de modo superlativo. El producto ha llegado en los habituales contenedores pero hay dificultades logísticas para sacarlos de los puertos. Faltan camioneros y distribución eficiente.

Trabajar 24 horas de lunes a domingo: ¡es una orden!

De hecho, el presidente Joe Biden ha tenido que actuar y ha exigido que se trabaje en la distribución las 24 horas del día y los siete días de la semana. O se desatascan los puertos o habrá serios problemas.

Alerta a Santa Claus

Ya se ha lanzado una advertencia tanto en Estados Unidos como en Europa y otras áreas sobre la posibilidad de que Santa Claus llegue a las casas con menos regalos que otros años.

La subida de precios de energía y materias primas también contribuye al caos

Otro elemento que está dificultando la normalidad de la industria y el comercio global, es cómo se han disparado los precios de la energía y las materias primas. En Europa, en algún sector, se ha llegado a parar la producción a la espera de que se aminoren los precios. Ello contribuye, de nuevo, a que no pueda satisfacerse la demanda de los diferentes mercados.

Imagen: Matthew Henry / Unsplash

Dependencia de China

Y también vuelve a ponerse en cuestión la excesiva dependencia de China que tiene la economía mundial. China es la fábrica del mundo y ahora mismo esa fábrica no puede producir lo suficiente. ¿O no quiere y está produciendo para su propio mercado?

El caso británico

En el caso de Gran Bretaña, esta crisis se agrava debido al BREXIT. Levantar fronteras y poner trabas administrativas supone desabastecimiento porque, por ejemplo, no hay suficientes camioneros de fuera que tengan los papeles en regla para trabajar en territorio británico. Consecuencia: faltan numerosos productos en las tiendas.

Sin bebidas para la fiesta: pánico en España

Claro que también se da el problema inverso: todas esas bebidas festivas que Reino Unido exporta al mundo tampoco llegan y, por ejemplo, hay pánico en los bares y discotecas de España porque ya faltan algunos destilados.

Problemas para la economía

Pero más allá de la anécdota, inversores y analistas ven cómo estos problemas de la economía global pueden quebrar la recuperación posCovid. El crecimiento económico se ve en peligro y surge la amenaza de la inflación desbocada.

La escasez en una cadena de hamburguesas

Se trata de problemas de escasez que no puede permitirse una economía desarrollada: en la imagen, Wendy se disculpa ante sus clientes por la falta de algunos productos.

¿El fin de la globalización?

Hay expertos que apuntan a que el actual modelo de globalización ha quedado obsoleto y que la deslocalización (enviar a países con mano de obra fábricas y producción esencial) tiene que replantearse.

Imagen: Christine Roy / Unsplash

Fábricas de cercanía

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha presentado un gran proyecto para reindustrializar Francia y convertirlo en un polo de innovación y producción. Anunció que va a gastar en este plan 30.000 millones de euros. El objetivo: volver a producir cerca de casa.

Más camioneros, más profesionales

Por cierto, que esta crisis también ha revelado que faltan trabajadores en algunas profesiones esenciales. Faltan camioneros para sacar de los puertos el material importado. Hay quien reclama que se comience a pagar un sueldo más alto en ciertos sectores, si se pretende que la gente quiera dedicarse a oficios duros y que, aunque parezcan anticuados, siguen siendo imprescindibles.

Imagen: Walter "CheToba" De Boever /Unsplash

¿Cuándo acabará todo esto?

Nadie sabe cuánto puede durar este colapso de los suministros y la distribución ni qué consecuencias puede tener a medio plazo. Pero sí hay cierto consenso en señalar que este 2021 acabará con caos y falta de suministros.

La difícil vuelta a la normalidad

El lento fin de la pandemia (que todavía persiste duramente en varios países, con explosión de casos y confinamientos) está resultando más complicado de lo que parecía. Y la economía global no estaba preparada y, quizás, se tienen que producir ajustes serios. O un cambio radical. Veremos.

ADEMÁS: El posible cambio de nombre de Facebook: ¿fin o nuevo comienzo?

Más para ti