Tokio 2021: los momentos más emocionantes

Instantes emotivos
Ana, Yulimar y la amistad
Récord del mundo y admiración
No sin mi foto cool
Desde Guadalajara, con Iván Pedroso
¿Altius? Mejor no
Un oro más que merecido x2
Amigos en lo bueno y en lo malo
El destino así lo quiso
La felicidad dorada
Rivales pero, sobre todo, amigas
Cuando haces un récord del mundo
Cuatro ganadoras
Si te caes, toca levantarse
Y si te dan la mano, la aceptas gustoso
Millones de personas mirando y aplaudiendo
Tom Daley, un referente
Tejer relaja mucho
Haciendo bolsas para las medallas de compañeros
Una bandera de ganchillo
Instantes emotivos

Si algo está funcionando de maravilla en Tokio 2020 es el espíritu olímpico. El compañerismo, las imágenes de solidaridad y el juego limpio están triunfando en una competición que está dando ejemplo a muchos países. Esta es una lista de instantes para la emoción e, incluso, la lágrima.

Ana, Yulimar y la amistad

Yulimar Rojas, atleta venezolana, se dispone a hacer su triple salto, ante la atónita mirada de Ana Peleteiro junto al foso. Una Yulimar Rojas que ya tenía el oro asegurado (junto a la mejor marca olímpic), pero quería más. Cualquier aficionado podría pensar que Ana Peleteiro quiere analizar a su rival, pero nada más lejos de la realidad, sólo quiere lo mejor para su amiga.

 

Récord del mundo y admiración

Y resulta que Yulimar Rojas no sólo hace lo mejor, sino que lo supera en 17 centímetros. Ésa fue la distancia en la que superó los 15,50 metros del récord del mundo de Inessa Kravets, para dejar la marca en unos históricos 15,67 metros que tardarán décadas en ser superados. Un salto para la leyenda.

No sin mi foto cool

¿Cuál fue la reacción de Ana Peleteiro? Alegrarse más que la propia Yulimar Rojas, fundirse con ella en un abrazo y secarse las lágrimas de la emoción. Y posar ambas antes las cámaras como las guerreras que son.

 

Desde Guadalajara, con Iván Pedroso

Pero, ¿de dónde viene el abrazo? Ni más ni menos que de Guadalajara (la ciudad española,no la de México), donde ambas comparten entrenamiento de la mano de Iván Pedroso, ex atleta cubano que se llevó el Oro en Sydney 2000. Entrenar día a día juntas las ha convertido en íntimas amigas y, ahora, en amigas medallistas. Con menos se han hecho series de varias temporadas.

¿Altius? Mejor no

El lema de los Juegos Olímpico es 'Citius, altius, fortius', es decir, 'Más rápido, más alto, más fuerte'. En el caso de la final de salto de altura, el italiano Gianmarco Tamberi y el catarí Mutaz Essa Barshim, optaron por prescindirr del 'Altius' y compartir el oro en una decisión histórica.

Un oro más que merecido x2

Los dos finalistas se quedaron 2,37 metros como mejor marca, tras no superar los 2.39 metros. Para solucionar el empate, el juez les dio dos opciones: competir hasta que uno ganara o compartir la medalla de oro. No hubo dudas y el acuerdo quedó firmado con un abrazo entre los dos medallistas.

Amigos en lo bueno y en lo malo

Lo que no todo el mundo sabe es que ambos atletas habían tenido graves lesiones en su camino a Tokio. Tamberi se rompió el tobillo en 2016 y, cuando quiso volver, fue Barshim quien le frenó y le recomendó ir más despacio y a su ritmo, desoyendo las presiones externas.

El destino así lo quiso

Dos años después sería Barshim quien se rompería, en este caso, los ligamentos del tobillo hizo peligrar su presencia en Tokio. Ahí fue donde Tamberi apoyó a su amigo, con directos desde Instagram y contacto constante.

 

La felicidad dorada

Y así es como la medalla que han compartido los dos saltadores es algo más que un oro para cada uno, es la posibilidad de subir a lo más alto del podio, en representación de tu país, con un amigo de verdad.

ADEMÁS: ¿Cuánto vale cada medalla olímpica en Tokio?

Rivales pero, sobre todo, amigas

La sudafricana Tatjana Schoenmaker hizo historia en los 200 metros braza, al llevarse una inesperada medalla de oro. Lo mejor es que al quitarse las gafas, se da cuenta que, además, ha establecido un nuevo récord del mundo, rebajando en 16 centésimas el registro de la danesa Rikke Moller Perdersen, conseguido en 2013.

Cuando haces un récord del mundo

La emoción es abrumadora y en seguida llega su compatriota, rival y amiga Kaylene Corbett. La gran sorpresa la fan las estadounidenses Lilly Rey y Annie Lazor, segunda y tercera en la carrera, quienes también se acercan a Tatjana Schoenmaker para abrazarla y felicitarla, haciendo que las lágrimas de la ganadora se sumen al agua de la piscina.

Cuatro ganadoras

Saber gestionar la victoria es importante. Saber hacerlo con la derrota, lo es aún más y estas cuatro nadadoras han mostrado cómo hacer ambas cosas a millones de personas.

 

Si te caes, toca levantarse

Semifinal de los 800 metros y dos de los favoritos, en plena montonera, se tropiezan y se van al suelo. Isaiah Jewet (USA) y Nijel Amos (Botswana) pierden toda opción de clasificarse mientras el mundo entero espera su reacción con ambos en el suelo.

 

Y si te dan la mano, la aceptas gustoso

Al primero que se ve es a Nijel Amos, quien tropieza con Jewet ya en el suelo. Sonríe, mira al infinito pero está tranquilo. El norteamericano, tras comprobar que no hay heridas de consideración, hace por levantarse. También está tranquilo.

 

Millones de personas mirando y aplaudiendo

Se miran y Amos le ofrece la mano a Jewet. Ambos sonríen con cara de circunstancias, se abrazon y se van caminando juntos hacia la meta. Han perdido años de preparación en una caída pero se han ganado el respeto de millones de personas. Llegaron juntos andando al final y esa imagen quedará para la historia.

Tom Daley, un referente

Tom Daley ha sido uno de los mejores abanderados del Reino Unido pero no de la Union Jack, sino de la bandera LGTBIQ+.

Tejer relaja mucho

A sus 27 años, el saltador de trampolín nunca ha ocultado su orientación sexual y en Tokio ha vuelto a refrendar este hecho. "Estoy orgulloso de decir que soy gay y campeón olímpico. Cuando era más joven pensé que nunca lograría nada por ser quien era. Ser campeón olímpico solo demuestra que puedes conseguir lo que quieras".

Haciendo bolsas para las medallas de compañeros

Sus palabras fueron aplaudidas y multimencionadas en todo el mundo aunque, como el propio deportista ha reconocido, ahora hay más deportistas abiertamente gays que en Río 2016.

 

Una bandera de ganchillo

Ahora, quien pensara que sus valientes palabras iban a ser su momento top en Tokio, es porque no imaginaban que Tom Daley se iba a entretener haciendo ganchillo en las gradas, mientras sus compañeros entrenaban o saltaban. Y lo mejor es que, entre otras piezas, ha hecho fundas de ganchillo con las banderas de sus países, para los compañeros de competición,

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