Imágenes insólitas de la isla de La Palma: lava, ceniza y desolación

Imágenes desoladoras
Ríos de lava
Ha pasado un mes
Una nueva isla
Ampliando los límites
La difícil vida cotidiana
Ser niño o niña en la isla de La Palma
Paisaje de lava y cenizas
Espíritu de resistencia
Animales amenazados
La columna de humo que se ve desde otras islas
Día a día con el volcán
El imposible regreso a la normalidad
La isla sigue creciendo
La vida detenida
Aérodromo fantasma
Plataneras en peligro
Mirar el infierno
Sin visos de que la erupción se detenga
¿Nuevos focos de emisión?
Imágenes impactantes
Actividad estromboliana
Del azul al gris
Una isla en crecimiento
Recogida sin fin
Una isla gris
La melancolía del paisaje
Toneladas y toneladas
También las playas
Imposible limpiar todo
También en la montaña
Recogiendo a diario
Más explosiones
Una colada diferente
La isla sigue creciendo
Sin final a la vista
Imágenes desoladoras

Las imágenes que está dejando el volcán de Cumbre Vieja en la isla de La Palma (Canarias) son impresionantes, históricas, pero también desoladoras.

Ríos de lava

Las coladas de lava parecen sacadas de una película de ciencia ficción pero son reales como la vida misma y continúan fluyendo por la isla, por momentos, con la fluidez de un río.

Ha pasado un mes

Hace ya más de un mes que el volcán entró en erupción y, lejos de reducir la virulencia de sus emisiones de lava, parece estar en el momento de mayor explosión.

Una nueva isla

A pesar de que La Palma era considerada una isla volcánica, el paisaje que presentaba no era tan explícitamente volcánico como es ahora. Las coladas de lava han arrasado todo lo que han tocado, con picos de temperatura superiores a 1.110 grados centígrados

Ampliando los límites

Por otro lado, la isla de La Palma está viendo como su orografía está cambiando, a causa del volcán y la lava que llega al Océano Atlántico, lo que está provocando una ampliación de la ínsula que, está por ver, qué tamaño termina por alcanzar.

La difícil vida cotidiana

Mientras tanto, en medio de cualquier catástrofe (sea una guerra o un volcán en erupción) el ser humano trata de seguir con su vida. Sobre la ceniza, hay quien juega con una pelota en la isla de La Palma, más de dos semanas después de que el Cumbre Vieja comenzase a expulsar lava. En este pedazo de España en medio del océano Atlántico

Ser niño o niña en la isla de La Palma

Porque resulta difícil dejar de ser niña o niño aunque haya un volcán en plena erupción muy cerca,

Paisaje de lava y cenizas

Gran parte de la isla de La Palma se ha convertido en un paisaje cubierto por la ceniza. Y nadie sabe predecir hasta cuándo será así. Y, por las noches, la lava ilumina la isla. En los últimos días se ha desbordado y ha abierto nuevas trayectorias, aumentado la catástrofe.

Espíritu de resistencia

Pero la gente de esta pequeña isla española en el Atlántico mantiene el ánimo firme: "¡Más fuertes que el volcán!" aseguran.

Animales amenazados

La fauna se ve amenazada. La cabra palmera, especie que sólo existe en esta isla, ¿resistirá al cambio del medio en el que ha subsistido durante siglos? Los ganaderos temen lo que pasará.

La columna de humo que se ve desde otras islas

Desde muy lejos e, incluso, desde islas cercanas resulta visible la columna de humo que alza el Cumbre Vieja.

Día a día con el volcán

La erupción se ha convertido en un elemento cotidiano para los habitantes de La Palma.

El imposible regreso a la normalidad

La ceniza lo cubre todo y el volcán brama, iracundo. Hay un sonido permanente de explosiones.

La isla sigue creciendo

Los expertos aseguran que se ha entrado en un periodo de "estabilidad". Pero admiten también que la erupción seguirá. Y la lava continúa llegando al mar y ampliando la isla con un delta volcánico que en las islas Canarias se denomina "fajana".

La vida detenida

En muchos aspectos la vida se ha detenido en La Palma. Su aeropuerto funciona de modo discontinuo, ya que la ceniza impide la visibilidad y paraliza los vuelos.

Aérodromo fantasma

El aeropuerto al que durante todo el año llegaban numerosísimos turistas tiene hoy el aspecto de un aeródromo fantasma.

Plataneras en peligro

Y luego está el desastre de las plataneras. Este cultivo es, junto al turismo, la principal actividad económica de la isla. La caída de ceniza amenaza a los plátanos. Pero también la falta de agua, ya que la principal conducción de riego que abastecía a la isla se ha roto al contacto con la lava. Desaladoras y agua llegada en barcos podría ser una solución.

Mirar el infierno

Lo que están viviendo los habitantes de La Palma es lo más parecido al infierno en la tierra. Tras más de dos semanas desde que comenzase la erupción del Cumbre Vieja, los vecinos han normalizado una situación completamente anómala pero histórica. Están viendo, en un triste palco VIP, cómo su vida en la isla cambia para siempre.

Sin visos de que la erupción se detenga

Los responsables del Plan de Emergencia Volcánica de Canarias (Pevolca) ya han avisado que la actividad del volcán no va a cesar a corto plazo.

¿Nuevos focos de emisión?

De hecho, tampoco descartan que aparezcan nuevos focos de emisión de lava, lo que podría afectar a otras zonas de la isla.

Imágenes impactantes

A pesar de llevar muchos días en erupción, las imágenes del volcán Cumbre Vieja escupiendo ríos de lava siguen teniendo un impacto abrumador.

Actividad estromboliana

Los expertos hablan de una actividad más estromboliana y menos efusiva del volcán. La realidad es que las emisiones de lava, en ocasiones llegan a casi 800 metros de distancia.

Del azul al gris

La isla de La Palma ha pasado de su color azul turquesa habitual a un gris desolador que recorre toda su superficie. El humo, las cenizas y los restos han teñido hasta el corazón de los vecinos.

Una isla en crecimiento

Mientras el volcán sigue escupiendo lava, ésta mantiene su trayectoria por la colada, llegando al mar y ampliando la orografía de una isla que finalizará esta desgracia con un crecimiento notable

Recogida sin fin

Aún sin visos de que el volcán pare su actividad, los vecinos se afanan en retirar la ceniza que, a diario, cubre la isla por completo. De no hacerlo, las imágenes que dejan los restos son apocalípticas.

Una isla gris

Más de dos semanas lleva el volcán de Cumbre Vieja escupiendo lava y destrozando vidas, sueños y hogares en La Palma. Un número de días en los que la lava, a más de 1.000º centígrados, ha generado tal cantidad de cenizas que hay zonas completamente cubiertas como si hubiese llovido hollín.

La melancolía del paisaje

Sin gente alrededor, la ceniza está tiñiendo de gris oscuro una isla que, hasta hace tres semanas, era un destino vacacional paradisíaco.

Toneladas y toneladas

Carreteras intransitables y caminos teñidos de gris para un paisaje más cercano a los postapocalíptico que a lo real

También las playas

Obviamente, las playas también continúan acumulando cenizas sobre la arena, apagando la poca luz que acostumbra a reflejarse sobre ella.

Imposible limpiar todo

La imagen del paseo marítimo es desoladora. Sin gente, sin alegría, sin luz, sin vida. Sólo cenizas.

También en la montaña

Y en las zonas de montaña, más de lo mismo. Ceniza que alcanza los 20 cm de grosor y que, de momento, no tiene visos de ir a ser quitada.

Recogiendo a diario

El trabajo diario de muchas familias, a la espera de que todo termine, es quitar la ceniza de todos los rincones de sus casas. Una tarea que lleva más tiempo del que pueda parecer y cuyos residuos son altamente corrosivos.

Más explosiones

Mientras, el volcán ha entrado una fase más imprevisible, si cabe, tras la rotura del cono que lo ha llevado a una expulsión más explosiva en el que la lava que emerge del volcán es más abundante y fluida

 

Una colada diferente

Esto ha provocado que la lava se funda en una única colada, incrementando de forma notable la velocidad con la que baja hacia el mar. En algunos tramos, esa colada supere el kilómetro de anchura, lo que da una idea de la magnitud.

 

La isla sigue creciendo

Mientras, ese material volcánico sigue llegando de forma incesante al mar, incrementando el tamaño de la pequeña isla que está conformando. La fajana, como se conoce a esta pequeña isla que ha surgido, cubre más de 30 hectáreas y sube.

 

Sin final a la vista

Lo peor es que el final de esta pesadilla no parece estar cerca. Al menos, la meteorología está ayudando y la calidad del aire ha mejorado en los últimos días. El viento ha ha hecho que la nube de cenizas y el dióxido de azufre no afecte a los vecinos.

ADEMÁS: ¿Podría la erupción de La Palma generar un tsunami devastador?

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